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Los diseños fueron colocados en las armaduras para permitir reconocer, con más facilidad, al enemigo en el campo de batalla o a los contrincantes en los torneos. Dado a que el rostro de los caballeros estaba completamente cubierto con un casco, era un asunto de vital importancia el que un hombre pudiera distinguir a su amigo o a su rival. El frenético y estresante encuentro en el campo de lucha requería el uso de símbolos sencillos de reconocer. Los escudos también figuraban en las banderas y en las armaduras de los caballos. Con el paso del tiempo se hizo necesario tener un escudo sólo para participar en un torneo, pues este elemento denotaba el estatus de nobleza del participante.
Los escudos eran originales y se diseñaban de acuerdo a la tradición y el gusto del destinatario. Sin embargo, conforme transcurrió el tiempo, se establecieron reglas alrededor de la creación heráldica. Desde entonces los escudos de armas fueron elaborados bajo ciertas especificaciones: en la parte superior se colocaría el lema (en caso de que se escogiera uno). Debajo de este diseño aparecería el emblema y debajo de ello la corona. La parte central era llamada el escudo en sí, y en el área superior se añadía el casco. El escudo contenía varios elementos como coronas, flores o animales.
También se aplicaron normas respecto a los colores o tintas con los cuales los escudos serían revestidos. El campo del escudo podría dividirse para brindar más individualización e información sobre la familia. Se supone que el manto estaba compuesto por banderines de tela que colgaban desde la corona y, finalmente, los apellidos de familia eran colocados en la parte inferior del escudo.
Los escudos eran otorgados a un individuo varón que era el único que los podía heredar. Conforme los escudos de armas eran pasados de generación en generación, el nuevo propietario a menudo los alteraba un poco. Esto es conocido como la cadencia y se refería a las diferencias que surgían cuando los hijos (en caso de que fuese más que uno) agregarían marcas específicas al escudo. En este caso uno de los símbolos utilizados era el orden de los nacimientos. Así, los escudos de armas volvían a desempeñar su rol original: identificar a una familia y a una persona en particular. Al paso de los años, más logros serían agregados al diseño original con lo cual se proporcionaban más pistas sobre los antecedentes del linaje.
Cuando gente nueva se unía a la familia por matrimonio, frecuentemente eran añadidas a los escudos de armas. Es por esto que la heráldica ayuda a trazar a los descendientes de una estirpe y es un gran apoyo para la investigación genealógica. En resumidas cuentas es la práctica de recabar información por medio del análisis de varias coronas con lo cual el investigador puede escarbar más a fondo la historia de la familia. Una fuente conducirá a otra y así sucesivamente, a menudo permitiendo que la búsqueda abra la puerta a siglos pasados.
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